Lista de Eventos que denotan que llegaste a los 40

    Seguro que se te ocurren más cosas que empiezan a pasarte a partir de ahora


    30/08/2018

    Después de unos cuantos años de no ser capaz de leer la letra chiquita me rendí y me compré mi primer par de anteojos de cerca.

    En la caja de la farmacia, era como la cara opuesta de un adolescente nervioso comprando preservativos. "Primeros anteojos para leer", informé al cajero, solo para demostrar que no me daba vergüenza en absoluto. "Mi madre usa las mismas", sonrió. Y ahora estoy hecha polvo.

    Acá les dejo 40 “desgracias” de tener 40 años:

    Cuando la gente dice "de mediana edad" pueden estar refiriéndose a mí.

    No tengo ni idea de qué dan en MTV.

    No puedo ponerme nada con lentejuelas porque parezco un cartel de neón.

    Hay más posibilidades de que me olvide de practicar sexo que de usar hilo dental.

    Si como tortitas con chocolate para desayunar, para la hora de la cena habré ganado un talle.

    Incluso aunque consiga dormir toda la noche de un tirón, al día siguiente parece que no he pegado ojo. Pero no que no haya dormido en toda la noche por hacer algo copado.

    Digo “copado”.

    Probablemente ya nunca seré una gran bailarina.

    Salir sin maquillaje cada vez parece un acto más agresivo.

    El yo de mi cabeza es como la hermana pequeña sexy de mi yo en el espejo.

    Cualquier chica de 20 años puede parecer tan mona como Rachel en Friends. Solo Rachel de Friends puede parecer tan mona con 40 años.

    Si aparezco en una universidad, la gente dará por hecho que soy una profesora, no una alumna (lo bueno: ¡un doctorado instantáneo!)

    La mayoría de los días elijo la comodidad antes que el estilo. He traicionado a mis tacones de aguja.

    Todo el bronceado que conseguí en mis años en la Universidad está volviendo en forma de manchas.

    The Psychedelic Furs, Duran Duran y The Cure ahora se consideran viejunos.

    Toda la ropa que me ponía en el colegio se la han apropiado, irónicamente, los hipsters.

    Solo alguien con cuarenta y pico es lo suficientemente viejo para acordarse de la serie Treinta y pico. Otra ironía.

    Ooooh, mi espalda.

    Aparte de las Kardashian, no reconozco a nadie en la tele. ¿Quién es esta gente y por qué son famosos?

    Los años entre los 31 y los 39 son borrosos. Me da miedo parpadear y tener 200.

    Uhhh, mi espalda.

    Me doy cuenta de que seguramente no pueda ir a cada una de las playas del planeta, y en realidad no me importa, lo cual es raro.

    Cuando coqueteo con el instalador de la televisión por cable, ya no consigo canales gratis.

    Los chicos de 21 años todavía me parecen sexy. Y ellos me ven como ¿"mamá"?

    ¿Por qué no me hice fotos desnuda cuando tenía 30?

    Fantaseo con la idea de ponerme cinta adhesiva en los lados de la cara. Inténtalo con los dedos: te quitas 10 años en un instante.

    Uf! mi espalda.

    Tocarme los dedos de los pies no está garantizado.

    Olvídate de 50 sobras de Grey. Mi mesilla está llena de crema de noche ¡La farmacia está abierta!

    Incluso tengo cajas de vitaminas de esas que son una para cada día.

    Si me compro una tortuga, es posible que viva más que yo.

    Es probable que los malos hábitos se queden conmigo para siempre.

    Digo cosas como: "¿Cómo se llama ese actor, ese que actuaba en eso?”

    Tengo resaca solo con mirar el alcohol.

    El próximo hito en cuanto a cumpleaños son los 50.

    ¿He mencionado ya mis anteojos de cerca?

    Para llamar a uno de mis sobrinos le digo el nombre de todos los otros primero.

    Una palabra: “Señora”