EL SINDROME DE PETER PAN

    Son hombres que padecen el síndrome Peter Pan, característica que debe su nombre a la famosa fábula que trata de un hombre que a pesar del paso del tiempo sigue mirando la vida con ojos de niño.


    23/10/2019

    EL SINDROME DE PETER PAN

    Son hombres de 30, 40 y hasta 50 años que se la pasan conquistando mujeres pero nunca llegan a concretar una relación formal ni mucho menos se plantean la posibilidad de formar una familia. Son muy atractivos, sensuales, joviales, divertidos. Además, presentan un aspecto juvenil, ya sea en su vestimenta, peinado o look en general. Suelen sentirse muy unidos y mostrar incondicionalidad con sus grupos de pares que funcionan,  a veces, como entornos de seguridad cuasi adolescentes.

    Son hombres que padecen el síndrome Peter Pan, característica que debe su nombre a la famosa fábula que trata de un hombre que a pesar del paso del tiempo sigue mirando la vida con ojos de niño. “Es decir, se la pasan conquistando mujeres pero nunca llegan a concretar una relación formal ni mucho menos se plantean la posibilidad de formar una familia. Son muy atractivos, sensuales, joviales, divertidos. Además, presentan un aspecto juvenil, ya sea en su vestimenta, peinado o look en general. Suelen sentirse muy unidos y mostrar incondicionalidad con sus grupos de pares que funcionan,  a veces, como entornos de seguridad cuasi adolescentes.

    Son hombres que padecen el síndrome Peter Pan, característica que debe su nombre a la famosa fábula que trata de un hombre que a pesar del paso del tiempo sigue mirando la vida con ojos de niño. “Es decir, se trata de hombres que no quieren  dejar de ser niños, adultos que siguen comportándose como si no lo fueran, como si el tiempo no hubiera pasado para ellos. Esta modalidad adolescente de encarar la vida los hace privilegiar el divertirse, pasarla bien y vivir el presente por sobre cualquier planteamiento más profundo que involucre un proyecto a futuro. Le escapan a las responsabilidades de adultos o compromisos más estables. Dejan para mañana aquellas cosas que se pueden hacer hoy porque el tiempo tiene una concepción de eternidad”, explica a [email protected] Carina Karpel, licenciada en Psicología. 

    Les cuesta asumir compromisos y tienen altibajos emocionales

    “Son personas que no pueden asumir compromisos en ningún ámbito, presentan síntomas de ansiedad y baja autoestima aunque parezcan arrogantes, son inmaduros. Suelen estar solos por el temor que les genera los vínculos de pareja, son narcisistas, egoístas y egocéntricos, idealizan la juventud negando de esa manera la madurez, con lo cual los hace sumamente dependientes de su aspecto e imagen física. También presentan altibajos emocionales, les cuesta mucho controlar la ira, y los síntomas de ansiedad son muy frecuentes”, puntualiza a [email protected] Patricia Montes, Psicóloga y Psicoanalista.

    Paula (37) cuenta que conoció dos personas con estas características con quienes compartió algunos momentos. “Me decían que yo les gustaba, que teníamos buena piel, pero con el tiempo me di cuenta que era algo que no lo podían sostener. A la larga los dos pusieron como prioridad sus amigos, el trabajo, el gimnasio y me sentía como de descarte. Ni ellos mismos saben los que quieren. Incluso, me decían de salir en la semana y no los fines de semana para evitar el compromiso. Se enroscan tanto que no terminan de disfrutar la relación”, dice Paula.

    ¿Por qué le temen al compromiso?

    Las causas más significativas  por las cuales un Peter Pan se desenvuelve cómo tal son, entre otras, el temor al compromiso, detrás del cual se encuentra la inmadurez y la dificultad para crecer. “Todo crecimiento implica asumir responsabilidades. Dejar de ser sostenido por otros y empezar a tomar un camino propio en donde la toma de decisiones es importante, como así también el llevar las mismas al plano de la acción. Esto es: dejar la posición de hijo para asumir la posición de padres de la propia vida. Ser padre de la propia vida implica entre otras cosas la coherencia entre el decir y el hacer”, expresa Karpel.

     “Han crecido en hogares donde no han adquirido los aprendizajes básicos para la vida adulta. Generalmente, sobreprotegidos por los padres. Temen al compromiso y son inmaduros porque han desarrollado conductas evitativas toda la vida. Siempre, esas carencias fueron resueltas por algún miembro de su familia. Como siempre escapó a los conflictos, nunca tuvo claridad, sobre cuáles eran las prioridades. Cero confiable, experto en excusas y postergaciones”, agrega la Licenciada Graciela Karo Coronel, Terapeuta individual y de parejas.

     ¿Qué les atrae a las mujeres?

     Montes dice que éstos hombres suelen establecer vínculos superficiales y de características demandantes por lo que buscan que sus parejas asuman el rol de madre fundamentalmente para que lo cuiden. Son personas que no pueden empatizar ni satisfacer necesidades de sus parejas porque están centrados en sí mismos, no pueden dar, pero quieren recibir, critican y se encaprichan cuando no los consienten. No saben amar, porque solo quieren ser amados y cuidados.  ¿Porque las mujeres suelen engancharse con ellos? “Las mujeres que suelen engancharse con este tipo de hombres tienen personalidades que tienden a buscar posiciones de sometimiento y dependencia, con lo cual se sienten cómodas en el rol de dadoras maternal, también por algún grado de inmadurez que no les permite asumirse como personas deseantes y por falta de autoestima poder brindarse a sí mismas lo que necesitan en una relación de pareja. Claro que estos sujetos se vuelven cada vez más demandantes y las mujeres en algún momento, y en el mejor de los casos, se terminan cansando porque lo dan todo y no reciben nada. Frecuentemente es necesario que pasen por situaciones muy traumáticas y desgastantes hasta que puedan plantearse terminar con ese vínculo tóxico de demandas, muy lejano al amor”, responde Montes. 

     

    Consejos para ellos 

     - Que puedan investigar cuáles son los ideales y expectativas que se esconden tras su accionar. 

     -Bajar la exigencia resulta fundamental  para poder empezar a actuar.

    -Hacer conscientes los miedos, temores y fantasías que les generan el crecimiento, ya que estos generan más adhesión a la posición infantil.

     -Ir de a poco ganando  confianza personal y dando valor a los recursos propios con los que cuentan para crecer.

     

    Consejos para ellas

     -Ejercitar “ver” al otro sin negar ni simular la realidad para no encontrarse con sorpresas previsibles.

     - Hacerse cargo de la parte de responsabilidad que  tiene al elegir, lo cual impide una posición de victimización posible.

     - Registrar el beneficio secundario que se esconde detrás de toda queja e insatisfacción.

     

    (Por Lic. Carina Karpel)